
Ya lo dije, nos gusta tener un suelo firme, tener todo bajo control, poder prever, encontrar un orden. Pero si en vez de sentir ese suelo firme, imaginemos que este suelo retrocede ante nosotros y nos lleva a lo incierto, imaginemos que ya no hay soportes, que hay solo telarañas que se deshacen bajo nosotros. Nada tentador ¿verdad? Así pareciese que nos ocurre al pensar en que no hay un orden, no hay respuestas…la sola idea hizo que “sonrisa meneante” subiera la guardia ¿Que pasaría si te llevaran 5 tipos a una prisión, de la noche a la mañana, te castigaran, te hicieran cavar un hoyo de
10 metros de profundidad y cuando terminas te dicen que lo tapes con la misma tierra, que te azotaran sin razón y te aprisionaran? Indudablemente buscaríamos la razón...el motivo...una respuesta porque la necesitamos.
Queremos y necesitamos la seguridad de que nada se nos escape, y así nuestra defensa comienza con el deseo de un mundo y un universo limitado, definido y esquematizado. Pero resulta que tal vez no todo es así...quizás nada es así y la naturaleza devela el carácter caótico de la existencia.
Sin embargo, para garantizarnos y para no hallarnos tan perdidos creamos representaciones y ficciones útiles. Por eso es que nuestro mundo lo conocemos necesariamente con engaños, ilusión, perspectiva, interpretación, apariencia, artificio. Ya que no es posible para nosotros asir la realidad en un sentido nouménico, no podemos conocer la "cosa en si" como verdad pura y directa, es imposible conocerla fuera de nosotros, al momento que la piensas pasa a ser tu interpretación, tu artificio. No tenemos acceso a las respuestas, a la verdad, más bien tenemos acceso a metáforas, representaciones, metonimias, antropomorfismos que son sistemáticamente usados por nosotros y los asumimos como la realidad misma, fija y constante. Es como si fueran ilusiones y nos hemos olvidado que lo son, metáforas gastadas que se transforman en realidad. Como una vez dijo Nietzsche, estas "respuestas" o "verdades" son ficciones, que a su vez son interpretaciones y a su ves son perspectivas. Pero eso no es lo que realmente me interesa decir, porque estas ficciones están vinculadas a un deseo por darle un significado al mundo ante la debilidad y el miedo que sentimos a la incertidumbre. A la caoticidad necesitamos imponerle orden, pero es imposible...no lo tiene. Una fiel prueba de esto es que todo hombre se obligado a lazarse sobre el mundo tejiendo una red de intenciones y significados que darle al mundo. Si el mundo tuviera una intención no habría necesidad de intencionarlo, si el mundo tuviera significado no habría necesidad de significarlo. De esta forma el lenguaje se hace una forma débil de tratar de controlar lo existente, porque lo esencial no lo podemos controlar...lo mismo con la ciencia, necesitamos buscar el origen de las cosas, para inventarnos un nuevo cuento, tenemos la necesidad de creer en causa-efecto para tranquilizar nuestras pobres almas y asi con todo. Todo esto es como ponerse una máscara ante el miedo al caos, con luces en los ojos para que nos pareciese esquematizado, porque lo necesitamos para vivir, porque la ficción se hace indispensable, porque ya es habitual en nosotros...
Pero como dice Nietzsche "el hecho de que ahora esta ficción sea habitual e indispensable, no prueba en modo alguno que no sea algo imaginado; algo puede ser condición para la vida y sin embargo falso."