Leí está frase en mi ex-blog vinculada a la novela Sobre héroes y tumbas: "Y entonces perdí definitivamente la esperanza de volver a verla." Pero esta vez no reflexione en como la perdí, en si realmente fue definitivo o si algún día volvería a verla, no...ese no fue mi objeto esta vez (aunque tristemente suele serlo).La "esperanza" de volver a verla. ¿Acaso son todas nuestras esperanzas tan tristes como esta? Ya que tenemos estas esperanzas depositadas en acontecimientos que, al volverse reales, solo nos producirían dolor o una felicidad tan inasible que se torna dolorosa, dada la naturaleza del mundo y de nosotros mismos. Y más aún, arriesgamos inevitablemente nuestras esperanzas e ilusiones exponiendolas desde el momento que son gestadas solo para terminar desilusionados y pesimistas. Si, porque lo escribi una vez (y Sábato también), para ser pesimista hay que tener ilusiones primero. Porque para pensar que el mundo es horrible se debe haber esperado algo mejor previamente, o sino, lo horripilante que es el mundo sería una cosa normal y asumida desde un comienzo y por lo tanto no parecería horrible. Y lo chistoso o paradójico es que pareciese que el pesimismo necesita ser renovado y fortalecido con nuevas y nuevas esperanzas, que se transforman en desiluciones para que este se sienta realmente vigoroso.
Sin embargo, esa tonta y triste esperanza sigue latente y tal vez han llegado esperanzas nuevas pero...¿Como hacer para que no se desmoronen?
